Lecciones pedagógicas de
estudiantes que se sientan
siempre a mero atrás

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Foto: Eric Ponce

Eric Ponce

    ¿Por qué no me di cuenta que la escuela estaba chida desde la primaria? ¿Imagínate todos los libros y todo lo que sabría en este momento?  

 

Isaac Newton es tan interesante como tu personaje literario favorito  

    Identificarse con Isaac Newton para un estudiante de nuestros barrios pareciera difícil. Sobre todo, si en los libros de texto lo describen como un genio, sobrehumano y excelso catedrático. Aunado a que su nombre está vinculado con aquellas engorrosas fórmulas que nos hacen ver como mensos antes los demás compañeros. No obstante, con el Newton hijo de campesinos, huérfano de padre, despreciado por su padrastro y dejado a cargo de su abuela, no suena tan descabellado. Un Galileo y un Nicolas Copérnico que nos hablan de un modelo heliocéntrico. De una tierra girando alrededor del sol y no viceversa, pues como que no tiene mucho chiste. Sin embargo, un Galileo Galilei perseguido por sacar a la luz Sidereus Nuncius, con muchos enemigos, perseguido por la Santa Inquisición y obligado a retractarse para no ser condenado a muerte, resulta ser un personaje con una historia más parecida a su realidad, ya que han vivido persecución policiaca y tenido que tragar sus palabras para no ser golpeados o arrestados por la autoridad, han sufrido rechazo de personas que van a la iglesia por no ser como ellos, y se han enfrentado a un mundo académico que niega su realidad y que intenta evitar, a toda costa, aquello que cuestione sus contenidos, sus reglas y su visión del mundo.  Sobran ejemplos de cómo los estudiantes pueden identificarse con algunos científicos y científicas de la historia, pero mejor los dejo con las palabras de uno de nuestros estudiantes:

    Me hubieran contado la historia de este vato (Newton) y así, hubiera visto que él había perreado la vida como yo, y hasta me la hubiera creído más. Uno ya sabe cómo vivió persecución Albert Einstein, Nicolas Copérnico y Galileo.  Y así te pones a pensar, pues si estos vatos estaban dispuestos a perder la vida por un descubrimiento científico, entonces, pues ese conocimiento tiene que ser importante. Aquí no matan a nadie si no hay intereses económicos y políticos detrás. Uno quiere que lo maten por esas cosas, no como uno que ya lo andan matando por vender loquera en su casa. Si alguien me hubiera dicho que hay un cráter en la luna llamado Copernicus por el buen Nico, le hubiera prestado más atención a las cosas que decía sobre el modelo heliocéntrico.

    Convirtamos a los científicos en personajes literarios. La ciencia y la narrativa para nada se llevan mal. Hagamos de esos grandes descubrimientos científicos, de esa formulas engorrosas, de esos textos blasfemos y esos números con letras, el motivo de nuestro personaje para construir su historia.

 

La ciencia no tiene chiste sin la historia

    Durante mis clases de bachillerato, mi mayor descubrimiento y, por ende, mi mayor reto, es el de humanizar un poco los fragmentos de información que conforman el plan de estudios de nivel medio superior. Otro gran reto al que nos hemos enfrentado es lograr que los jóvenes se asuman sujetos históricos. ¿Pero cómo lograr esto, si los jóvenes siquiera pueden situarse en la historia? Después de que los jóvenes cursaron el módulo de Transformaciones en el Mundo Contemporáneo, con la maestra Teresa Almada, fue mucho más sencillo para mí, enseñar módulos sobre Ciencias Naturales, Química y Física.

    ¿A qué se debe esto? Otro de los módulos que enseñamos en el bachillerato se llama: “Impacto de la Ciencia y la Tecnología”, el cual tiene como objetivo que los estudiantes conozcan los principales descubrimientos científicos a lo largo de la historia y los grandes cambios que estos descubrimientos han provocado en el mundo. Empecé a notar esto cuando me tocó llevar una clase de Ecología a la par que los mismos estudiantes llevaban la clase de transformaciones con Tere. Antes de que tomaran esa clase de Historia era tan difícil poder situar el contexto en el que surgen “El club Roma” y la cumbre del Río 92. Sin embargo, este grupo tenía algo que los grupos del pasado no. Conocían la persecución Nazi, así que comprendieron lo trascendental de la vida científica y la importancia política de Albert Einstein. El Club Roma surge a partir de la preocupación de un grupo de personas sobre el estado de la tierra luego de dos guerras mundiales y la guerra de Vietnam. Los estudiantes conocían esas guerras, sus implicaciones y su impacto, así que entender por qué surge este grupo tenía más sentido. En la materia “Universo Natural” se habla de la carrera espacial y de la búsqueda del ser humano por conquistar el espacio. Pero gracias a las lecciones sobre la guerra fría, los jóvenes notaron los intereses geopolíticos detrás de los planes de llevar al hombre a la luna. Cierro con las palabras que un día me dijo el mismo estudiante:

    “Si me hubieran contado la historia del mundo como en la clase de transformaciones del mundo contemporáneo, uno ya entiende la historia que pasó y por qué estamos como estamos. Ya se da cuenta uno que no es magia, castigo de Dios o que uno este pendejo. La ciencia no tiene chiste sin la historia”

    Continuará…

 

    Al estudiante Bryan Trujillo, por ser uno de los mejores maestros de epistemología que he tenido.