Pandemia: el impacto
en la educación

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Estudiantes del Taller de Comunicación

Ante la realidad persistente debido a la actual pandemia, un grupo de estudiantes de nuestra Preparatoria de Segunda Oportunidad decidió plantearse algunas preguntas sobre cómo ha incidido este fenómeno en el proceso educativo. Enviaron un cuestionario a tres maestros de distintos niveles académicos, quienes nos comparten sus experiencias sobre la educación en línea y la falta de recursos tecnológicos, lo cual podría estar relacionado con los altos niveles de deserción escolar actuales, sobre todo en el suroriente y en el poniente de la ciudad.  Los entrevistados puntualizan sobre las estrategias que llevan a cabo para obtener los mejores resultados posibles ante las distintas adversidades. También reflexionan sobre los posibles impactos en lo social y lo familiar, así como como en otros puntos de interés que van de la mano con el desarrollo y crecimiento de nuestras juventudes. 

Óscar Vázquez

Coordinador de la carrera de Licenciatura en Periodismo de la Universidad Autónoma
de Ciudad Juárez

 

    —¿Qué piensa sobre el proceso de educación en línea que se lleva actualmente debido a la pandemia?

    El proceso es explicable, justificado, pero desigual. Es que depende de a cuál nivel educativo se refiera. Percibo que, en general, están en mejores condiciones de enfrentar la contingencia las escuelas de educación superior y las urbanas privadas de los otros niveles, en contraste con las llamadas oficiales.

    —¿Cree que esto puede suponer un retraso insalvable en el aprovechamiento académico de los alumnos que no tienen los medios tecnológicos para acceder a las clases en línea?

    Definitivamente, y de alguna u otra forma sucede en todos los niveles. Es difícil en este momento saber con certeza el grado de aprovechamiento de todo el alumnado, pero parece obvio que un gran porcentaje no tiene los medios para tomar clases en línea. Si los tiene son deficientes, o bien, no está capacitado para aprovecharlos. Es un problema de dos vías: en él se encuentran no solo los estudiantes, sino también los docentes.

    —¿Esta nueva realidad impactará en el porcentaje de deserción escolar, sobre todo en las zonas de escasos recursos?

    Seguramente, y no sólo debido al desigual acceso a los medios, sino a que la crisis económica familiar ha afectado a muchos alumnos y, por lo menos en el nivel universitario en el que trabajo, los ha obligado a buscar trabajo (y con ello a descuidar o dejar sus estudios) para apoyar en su casa, porque sus parientes han muerto, están enfermos o han perdido sus plazas laborales. A esto, por supuesto, hay que sumarle la incomodidad manifiesta de muchos porque aún no alcanzan a entender o asimilar la educación a distancia, pues su formación estudiantil anterior ha sido en el esquema tradicional presencial.

    —¿En lo familiar y lo social cuáles cree que serán los resultados de este lapso?

    En lo familiar, seguramente tendrá dos variantes: unirá a las familias por la solidaridad y fortaleza que supone enfrentar la contingencia, o las resquebrajará precisamente por el aislamiento y la falta de recursos emocionales y económicos que ha evidenciado. En lo social, el panorama que se avizora es prácticamente el mismo, pues preveo que si los resultados son de fortalecimiento o de debilitamiento dependerán a final de cuentas de la solidez del núcleo familiar.

    —¿Qué estrategias y acciones están implementando en su centro educativo como apoyo a que los estudiantes obtengan los mejores resultados posibles en este ciclo escolar? 

    Por fortuna, antes de la contingencia, la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez no era ajena a las materias virtuales, y además tenía una serie de plataformas que facilitaban la interacción a distancia, así que sólo han sido reforzados los recursos que alumnos y docentes ya tenían a su disposición. En general, ha habido buenos resultados porque las clases no se han interrumpido y se ha dado seguimiento a los alumnos por medio de docentes, tutorías, coordinadores y programas, además de apoyos psicológicos; claro, hay situaciones particulares insalvables, pero en general los planes de estudio siguen su curso.

 

Pedro Santos

Coordinador de Educación en la Preparatoria Agustín Pro 

    —¿Qué piensa sobre el proceso de educación en línea que se lleva actualmente debido a la pandemia?

    Ha sido un proceso duro en muchos sentidos, para todas y todos las y los involucrados. 

    1) Para nosotros, docentes y autoridades, sobre todo para aquellos compañeros maestros que no mostraban interés en el uso de estas herramientas, también para quienes no estábamos ciento por ciento familiarizados, y para quienes hemos tenidos problemas de conectividad y carencia de equipos adecuado, así como su manejo. Cambió la forma de trabajar, algunos incluso trabajamos más que antes. Cambió la forma de relacionarnos, entre nosotros y entre nuestros estudiantes. Se extraña mucho, muchísimo, ver sus ojos llenos de energía, oír sus risas, verlos platicar, hacer planes, convivir.

    2) Para las familias, porque cambia completamente la dinámica y los tiempos, además de la necesidad de conseguir y mantener equipos para conectarse y medios para mantenerse conectados, pero, sobre todo, para la motivación y acompañamiento de los estudiantes. Si le agregamos el miedo y el dolor de las pérdidas de familiares y amigos cercanos, la zozobra laboral, ha sido una batalla muy dura.

    3) Pero para quienes más ha sido difícil, sin duda ha sido para las y los estudiantes. La falta de contacto y de movilidad ha mermado significativamente su motivación y por ende su desempeño y atención. Toda esa energía, la energía de la juventud, encerrada, sin poder hacer con ella nada más que, cuando mucho, conectarse y oír. 

    —¿Cree que esto puede suponer un retraso insalvable en el aprovechamiento académico de los alumnos que no tienen los medios tecnológicos para acceder a las clases en línea?

    Antes que nada, una aclaración al respecto: Los docentes que nos comprometemos con la educación integral de nuestros estudiantes tomamos el desarrollo de los temas como “el pretexto para formar”. La importancia de la educación no se centra en la información, está en la formación. ¿A qué me refiero? Hábitos de estudio, habilidades del pensamiento, comprensión lectora, habilidades de redacción, expresión de ideas escritas y orales, pensamiento lógico matemático, trabajo colaborativo, respeto, autonomía, motivación…

    Muchas veces en nuestra práctica se presentan deficiencias en el desarrollo de esta formación, porque implica una cercanía y un trabajo a nivel personal más allá del grupal, requiere un interacción constante, cercana, humana. Verlos a los ojos, entender las necesidades de aprendizaje y personales, comprender lo que el estudiante necesita, ayudarlo o canalizarlo.

En clases presenciales se batalla, mucho. En clases en línea es aún mayor. ¿Sin conectividad? Todo depende de los padres y del estudiante mismo. 

Temo no por el aprovechamiento académico. Temo por la formación integral. Esa, sólo con mucho tiempo, disponibilidad y, sobre todo, autonomía y motivación intrínseca se podrá completar, y sería una misión mucho muy ardua. 

    —¿Esta nueva realidad impactará en el porcentaje de deserción escolar, sobre todo en las zonas de escasos recursos?

    Definitivamente, tarde o temprano. Quienes alcancen a formarse lo mejor posible —con y a pesar de todas estas adversidades y características—, podrán hacerse de la información en el momento que la necesiten, manejarla y sacar avante sus proyectos profesionales o laborales. Y lo que les falte de esa formación, podrán desarrollarla ya de manera más autónoma, porque los cimientos estarán presentes.

    Quienes no alcancen esta formación mínima, aunque logren hacerse de la información, nada podrán hacer con ella. No la entenderán, no la podrán manejar, no les servirá. Y entonces se estancarán. Deberán buscar la formación que les faltó, y eso, les tomará tiempo. Y muchas veces, es lo que menos hay, sobre todo en nuestros sectores donde la realidad impone acciones inmediatas, porque la comida no llega sola a la mesa. 

    —¿En lo familiar y lo social cuales cree que serán los resultados de este lapso?

    Primero un deseo optimista, aunque no realista. Quiero pensar que cuando salgamos, las familias y la sociedad habremos aprendido lo que sea que esta lección nos haya querido enseñar, que seremos mejores y que no tardaremos en aplicar esas enseñanzas. Evolucionaremos, mejoraremos, aprenderemos para el bien de todas y todos. 

    Pero la realidad será muy diversa, y mucho me temo, muy poco optimista. Una de las muchas posibilidades es que habrá familias que no tendrán más opción que enviar a todos sus miembros a trabajar en lo que sea, para poder recuperar lo perdido (esto ya está sucediendo, pues muchos de mis estudiantes de 4to y 6to semestre de prepa ya trabajan, aunque en sus planes de hace meses ni siquiera aparecía esa opción). Esto mitigará en la inmediatez sus necesidades primarias, pero muy probablemente cortará las oportunidades de generación de futuros profesionistas, de por sí ya muy baja en nuestros sectores.

    En lo social, creo que cuando salgamos se mostrarán indicios de cambio, pero me temo el regreso inercial a lo acostumbrado, a lo de antes, a las prácticas presentes hasta el 20 de marzo de 2020. 

    Temo que no haya evolución, que simplemente regresemos a la comodidad de lo mismo, lo de antes, sin darnos la oportunidad de mejorar y aplicar lo aprendido. 

    Aún así, repito: quiero ser optimista. Y quiero, desde mi práctica, con mis muchachas y muchachos, con los temas como pretexto, ayudar a poner un granito de arena para que ellos evolucionen, aprendan y aprovechen las lecciones que nos ha dejado esta situación, y yo con ellas y ellos. 

    —¿Qué estrategias y acciones están implementando en su centro educativo como apoyo a que los estudiantes obtengan los mejores resultados posibles en este ciclo escolar?  

    Apostamos en primera instancia por el bienestar mayor de nuestros estudiantes, sin riesgos para nadie. Apostamos por la tranquilidad y el trabajo de la persona sobre “la temitis”, es decir: apostamos por ver y escuchar al estudiante y darle la oportunidad de expresarse, y que sea nuestra clase en línea una forma de trabajar con y para la persona. Si alcanzamos a ver todos los temas, tanto bien; pero apostamos por apoyar lo mejor posible a la formación de la persona y por su bienestar, con lo mucho o poco que podamos apoyar a través de la clase en línea. Creo yo, que en tiempos de pandemia, ese es el verdadero objetivo.

 

Ramón Balderrama Piria

Coordinador de Educación en CASA y maestro de educación primaria.

 

    —¿Qué piensa sobre el proceso de educación en línea que se lleva actualmente debido a la pandemia?

    Inicialmente fue algo un tanto desorganizado, lleno de dudas entre docentes y alumnos, los cuales estuvieron inmersos en un mar de incertidumbre, en el cual había que acordar de que manera se trabajaría, debido a que los estudiantes no contaban con medios electrónicos y algunos ni siquiera televisión. 

    Hoy que estamos iniciando el tercer mes del año 2021, ya vamos viendo una luz al final del tunel, se tuvieron que adecuar las maneras de atender a los estudiantes, desde entregas domiciliarias de cuadernillos de trabajo, buscar el apoyo de organizaciones de la sociedad civil, como centros de asesoría académica y, además, se han brindado diferentes capacitaciones en el tema de gamificación para realizar la atención de manera más interactiva.

    A grandes rasgos nuestra sociedad no tiene la infraestructura para atender las clases en línea al nivel de masas. Además de que se extraña los vínculos con los compañeros y amigos de la escuela, lo cual es parte de nuestro desarrollo socioemocional como seres humanos.

    —¿Cree que esto puede suponer un retraso insalvable en el aprovechamiento académico de los alumnos que no tienen los medios tecnológicos para acceder a las clases en línea?

Definitivamente si existe un rezago, pero no significa que sea irreversible, todo depende de como nos unamos como sociedad para rescatar ese proceso que quedó en pausa, debemos de reconocer la responsabilidad como docentes, familias y organizaciones para brindar el extra durante los siguientes ciclos escolares.

    —¿Esta nueva realidad impactará en el porcentaje de deserción escolar, sobre todo en las zonas de escasos recursos?

    Actualmente ya existe un aumento en el abandono escolar que va principalmente en secundaria y preparatoria, debido a que esta contingencia causó mayores estragos en los bolsillos de las familias que ya de por si vivían en escasez, ahora muchos de ellos han sido enviados a trabajar para subsistir, porque la pregunta es: ¿Qué es más importante estudiar o comer? O simplemente muchos están desmotivados al tener que estudiar solos en casa, algunos sin el apoyo de padres o hermanos.  Recordemos que la escuela es la segunda casa de los estudiantes, parte del proceso de aprendizaje es ir de la mano con otros compañeros, es ser acompañado por un amigo que te expliqué la tarea que no entendiste, que te escuche cuando tengas problemas en casa, o que simplemente cambie tu estado de animo.

    El proceso educativo no es algo mecánico, es un proceso en el que intervienen principalmente las relaciones interpersonales, las emociones, la salud mental, y la motivación.

    —¿En lo familiar y lo social cuales cree que serán los resultados de este lapso?

    En lo familiar ya se han visto los primeros estragos, los cuales han ido desde el aumento en la violencia domestica y las separaciones o divorcios. Esta pandemia nos retó a convivir en un encierro las 24 horas, lo cual es un experimento aterrador para muchos, no estabamos acostumbrados a convivir tanto tiempo con todos los integrantes de la familia. 

    Por otra parte, llevó a la quiebra a diferentes negocios que van desde restaurantes y hasta cadenas comerciales, las cuales eran fuentes generadoras de empleos. Esto, traera aún mayores crisis económicas que tendremos que ir superando poco a poco.

    Pero, por otro lado, también nos ha hecho revalorizar las amistades, el tiempo que pasabamos dentro de las escuelas, los centros de trabajo, o las areas de esparcimiento.

    —¿Qué estrategias y acciones están implementando en su centro educativo como apoyo a que los estudiantes obtengan los mejores resultados posibles en este ciclo escolar?  

    Capacitación docente enfocada al uso de herramientas tecnologías, clases mediante videollamadas, uso de gamificación para potenciar la atención de los estudiantes con juegos virtuales, llamadas teléfonicas y explicación de trabajos diarias mediante audios y videos por Whatsapp.

Por último, al reiniciar las clases presenciales, se pondrá énfasis en cursos remediales de aprendizajes.