Los retos de la pandemia

Teresa Almada Mireles

    Llevamos varios meses en una situación que jamás imaginamos, generada por un virus, el COVID 19. Esto nos ha llevado a suspender nuestras actividades presenciales, a la vez que intentar inventar otra manera de trabajar y seguir acompañando a las y los adolescentes y jóvenes que participan con nosotros.

    Esta situación generada por el COVID ha provocado que muchas personas pierdan su empleo o disminuyan sus ingresos, que otras se enfrenten a una enfermedad desconocida, que los separa de sus seres queridos. Hemos perdido vidas, todas ellas valiosas.

    Miles de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, al quedar sin clases presenciales han perdido un espacio muy valioso, que además de un lugar de aprendizaje, significaba para ellos un lugar de convivencia, de estar con los amigos, es decir, de vínculo social. Algunos han abandonado la escuela, al carecer de los medios tecnológicos para tener clases en línea o ante la falta del acompañamiento que requieren.

 

    Esta pandemia nos ha mostrado una vez más la profundidad de las desigualdades sociales: la pobreza, la violencia al interior de las familias, lo pequeño e inadecuado de las viviendas, la falta de acceso a las tecnologías de la información, el calvario de sufrimientos y dificultades para acceder a la salud. Todo lo anterior tiene rostros de niñas, niños, jóvenes, de mujeres y hombres.  

 

    Han sido meses muy difíciles, de intentar adaptarnos a una nueva forma de vivir, con mayor aislamiento social y sin poder realizar algunas actividades que nos proporcionaban alegría y bienestar. La depresión se ha vuelto más común.

 

    Para CASA ha sido un gran reto montar clases y actividades en línea, mantener el contacto con las y los jóvenes, atender un sinfín de llamadas y mensajes, realizar visitas, distribuir materiales, conseguir apoyos para las familias. Han sido también meses de purificación y reflexión, de volver a pensarnos, de cambiar, de estar allí para quienes nos necesitan.

 

    En este número presentamos a ustedes algunas de las reflexiones y experiencias generadas durante este tiempo, con la convicción de que la vida sigue, aun en el subsuelo y que esta etapa nos está preparando para enfrentar nuevos retos; con la fe y el compromiso de ser mejores; de ser capaces de reflexionar sobre los caminos que nos han traído hasta aquí y de lo realmente importante. Ojalá que sepamos y podamos desprendernos de toda soberbia, al reconocer nuestra fragilidad como seres humanos. Que este tiempo nos mueva a construir nuevas solidaridades y a encontrar juntos nuevos caminos hacia una mejor sociedad, donde todas y todos podamos vivir plenamente. 

Retos.jpg